Presentando en el programa de Luis Herrero su nuevo libro: “Economía de los no economistas“. Desde Shakespeare hasta Juan Pablo II pasando por las pelis de vaqueros de John Ford. La entrevista comienza a 2.30 y vale mucho la pena. La primicia es que termina cantando “Melodías de Arrabal” de Gardel.
Una de las grandes tragedias de la economía española es su reducida competitividad, y ésta deriva a su vez del rígido marco laboral-sindical vigente en España desde los tiempos de Franco. Alemania es muy consciente del déficit estructural que asfixia la productividad potencial del país y alimenta sin cesar las ya abultadas listas del paro. De ahí que una de sus condiciones para asegurar el rescate de España -llegado el caso- radique en reformar esta arcaica “negociación colectiva” a fin de que los salarios evolucionen en función de la productividad de cada empresa y no en base a unas previsiones de inflación anual totalmente arbitrarias, sesgadas e inútiles desde el punto de vista de la eficiencia dinámica de la economía.
Hace escasos días, Zapatero parecía dispuesto a dar su brazo a torcer para complacer a Merkel y asegurarse así un plan de salvamento financiero. Sin embargo, a la hora de la verdad amenaza con recular nuevamente para contentar a sus amigos, aliados y camaradas los sindicalistas. No obstante, acabar con la negociación colectiva supondría el inicio del fin de las actuales centrales sindicales y, por tanto, los jugosos privilegios y prebendas asociados al cargo.
Cantidad prometida por Emiratos Árabes Unidos para capitalizar una Caja de Ahorros española: 150 millones de Euros
Cantidad prometida por Catar para capitalizar una Caja de Ahorros española: 300 millones de Euros
Cantidad que necesita sólo CatalunyaCaixa para cumplir nuevas exigencias de solvencia: 1500 millones de Euros (Fuente: Expansión.com 1.03.2011)
Cantidad que ha arriesgado el Estado en avales y adquisición de deuda a Bancos y Cajas desde 2008: 100.000 millones de Euros
Cantidad prestada a las Cajas por el Estado a traves del Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB): 15.000 millones de Euros que serán complementados con un “máximo” de otros 20.000 millones de Euros según la Ministra Salgado. (Fuente: Carlos Segovia. Suplemento Mercados de El Mundo 27-2-2011)
Una vez más: ¿exactamente a qué ha ido Zapatero al Golfo Pérsico?
Uno de los más detestables y duraderos legados que nos dejará Zapatero será el de los parados permanentes. Si hemos de creer a las estadísticas, (y hemos de creerlas aún sabiendo que la reacción habitual del gobierno ante el crecimiento de las cifras del paro es cambiar las cifras y no las políticas) aproximadamente cuatro millones y medio de españoles carecen de empleo. De estos una porción significativa, los de mayor edad y menor preparación no volverán a trabajar nunca. Ni siquiera cuando la situación mejore. Otros, los más jovenes han visto truncado su desarrollo profesional y como resultado los ingresos que podrían esperar a lo largo de su carrera profesional se verán severamente limitados.
Sectores como el de la construcción, cantera tradicional de empleo para los trabajadores menos formados serán, con seguridad, los últimos en recuperarse y podría pasar una década antes de que ello suceda; tal es el stock de viviendas sin vender. La obra pública se vera pronto afectada cuando un nuevo gobierno emprenda, de verdad, las reformas que precisa la economía, en lugar del vaivén autista que caracteriza a Zapatero en su novísima encarnación reformista.
La industria va a continuar trasladando sus fábricas a paises que ofrezcan una mayor competitividad y un ambiente laboral y legal más favorable. El empleo en la Europa del futuro se encontrará en la innovación y en las empresas emergentes, microempresas y pymes. Si se liberaliza la economía española adelgazando al Estado en todas sus manifestaciones, reformando la legislación laboral y reduciendo las trabas e impuestos a la creación de empresas España podría tomar ese tren pero para cerca de dos millones de personas puede que sea demasiado tarde.
Es, otro detalle más, cortesía del socialismo, servido por Zapatero.
Y como era de esperar lo hace mejor que nadie: Irlanda es el microcosmos de la crisis global.
If you want to study the economic crisis of the last few years, go to Ireland, where you will find it in its purest form. Ireland is a small country, with a population of just 4.4 million, and the connection between clientelistic politics, bankers’ cupidity, and the mass psychology of bubble markets is easiest to comprehend there.
Dotted around the country, outside of almost every town and sometimes in the middle of nowhere, are housing estates—completed, half-completed, and never-to-be-completed—which are unsaleable, will almost certainly never be inhabited, and are destined to fall into graceless ruins. Some 300,000 new dwellings now stand empty in the Irish Republic, a number whose equivalent in the United States would be approximately 21 million.
Lo primero que hace cada mañana Ruiz Mateos nada más levantarse es dar gracias al PSOE. ¿No?
Pues debería.
De no haber sido por la expropiación de sus empresas por el gobierno de Felipe González, Ruiz Mateos sería hoy un nombre más en una larga lista de empresarios fallidos.Rumasa hubiera quebrado, algunos hubieran perdido dinero, algunos amigos del socialismo hubieran dejado de ganar miles de millones y todos los contribuyentes nos hubieramos ahorrado unos pocos más.
Cuando el 23 de Febrero de 1983 Miguel Boyer, poderoso Ministro de Economía y Hacienda del primer gobierno de Felipe González decretó la expropiación en bloque de las empresas, más de 700, que constituían Rumasa estaba poniendo en marcha varios mecanismos perversos. En primer lugar iniciaba el proceso de destrucción institucional que con tanto éxito ha concluido Zapatero. El Tribunal Constitucional, nacido el pobre con graves deformaciones, no sobrevivió a las presiones del gobierno sobre su entonces Presidente Manuel García Pelayo para que absolviera el pecado de la expropiación de Rumasa. Cedió García Pelayo y con el los cimientos del edificio constitucional. Maria Emilia Casas y Zapatero le cantarían el gori-gori en catalán algunos años después pero morir, murio de Rumasa.
En segundo lugar creo la leyenda de Ruiz Mateos como empresario honrado y capaz. La leyenda es tan persistente que aun hoy he leido comentarios en la red defendiendo la “acrisolada honradez” de Don José María y es lugar común admirar su capacidad de gestión. Pues ni una ni otra. La gestión de Ruiz Mateos transcurre entrambas orillas: incompetencia delictuosa y mendacidad patológica. Quien todavía crea en la honradez de Ruiz Mateos puede asomarse, si se lo permite el vértigo a la valoración que hoy mismo según Expansión hacía Nueva Rumasa de sus marcas.
Alrededor de 865 millones de euros. Eso es lo que valen las marcas de Dhul, Clesa, Cacaolat, Royne, Apis, Trapa, Tranchettes, Santé, Fruco y Elgorriaga, Según los cálculos que recoge la familia Ruiz-Mateos en la Memoria del grupo de 2009, sólo la suma de las marcas Clesa y Cacaolat ya valdría más que la del Real Madrid (307 millones de euros, según Interbrand), concretamente, 27 millones más.
De ser esto cierto no hay problema. Se venden las marcas, se paga a los proveedores se cancelan los pagares aqui paz y después gloria. ¿No? Pues no. Lo cierto es que la marca Clesa vale aproximadamente cero euros. ¿Cuantas veces se ha acercado Ud. al lineal del supermercado buscando un yogur Clesa. Ninguna, ¿verdad? Pues eso. Si no eres Danone en yogures tu marca no vale nada en la distribución moderna. Clesa sobrevive haciendo marca blanca. Ruiz Mateos ha concentrado su actividad en un mercado maduro, saturado y de crecimiento lento. Compró empresas que no eran viables y confió en que, hasta ahora desconocidas, cualidades mágicas de su apellido milagrosamente las sanaran. Después de comprar cualquiera de sus empresas Ruiz Mateos debiera haber acometido una cirugía a corazón abierto, muy dolorosa, para salvar lo que se pudiera salvar de las mismas. Ello hubiera implicado recortes muy profundos de plantilla, cierre de plantas y lineas y reconversión de otras hacia sectores de mayor crecimiento.
Ruiz Mateos no ha saneado ninguna de las empresas que ha adquirido con los años. Se ha limitado a refinanciarlas, a la espera no se si de un milagro o de una nueva expropiación. Para refinanciarlas, para mantener en marcha la bicicleta no podía acudir a los bancos o al mercado de valores porque ni uno ni otro le hubieran prestado el dinero. Los bancos le hubieran exigido unas garantías de las que no disponía y el mercado de valores le hubiera forzado a un striptease que las carnes macilentas de sus empresas no hubieran podido soportar. Se hubiera sabido además, que como ha hecho notar Alberto Recarte Nueva Rumasa no existe como tal sino como mera yuxtaposición ideal de las empresas de Ruiz Mateos. Como no podía recurrir a vias normales de financiación recurrió a emitir pagares y ofertarlos directamente al público mediante una campaña de enorme lilaila en las que prometía un 8% de interés. Ahora afirma el entorno de Ruiz Mateos que es la crisis económica la que le impide devolver los pagarés. Eso no es cierto. Ni siquiera Steve Jobs, en un periodo de bonanza económica hubiera podido generar beneficios suficientes con la panoplia de empresas de Ruiz Mateos como para pagar un 8% de interés a los inversionistas. Y Ruiz Mateos lo sabía. O debería haberlo sabido.
Ruiz Mateos. Ni paradigma de honradez, ni empresario sagaz. Un golfo desmañado al que los socialistas dieron una segunda oportunidad. Sólo espero que no le den la tercera.
La explicación es harto sencilla. A fin de que no se extendiera a nuestro país la convulsión financiera que postró a Grecia hace nueve meses, personas que mandan más que Zapatero llamaron a este a capítulo e intimaron la absoluta e inmediata inversión de su política económica y social. Zapatero pudo dimitir y dejar el testigo a alguien más congruente con el orden de cosas que las circunstancias exigían. O pudo haberse formado un gobierno de gran coalición. O haberse excogitado otros expedientes. El caso, sin embargo, es que se apostó por la continuidad. El hombre que había ganado las elecciones acogiéndose a la autoridad de un determinado programa prosiguió en el cargo para desarrollar el programa contrario. Esto ha tenido dos consecuencias importantes. La primera es que no está claro que el presidente de los españoles siga representando en realidad a los españoles. La segunda es que, alterado radicalmente el argumento de la obra sin que los actores hayan variado de identidad o incluso de disfraz, todo el mundo se dedica a hacer lo que no le corresponde. Ocurre lo mismo que si un empresario teatral hubiese permutado, a medio camino de una representación, el guión original por otro que escondía traviesamente en el bolsillo. Tras el cambiazo, la actriz que va ataviada de Cleopatra se expresa como si fuera Rosa Luxemburgo; o Marco Antonio dice las cosas que uno habría esperado oír de Tartarín de Tarascón. Todo esto es profundamente desorientador. Y quizá desmoralizador.
Toda esta farsa de las políticas sociales es una pantomima. Y una estafa. La única política social razonable es dejar en paz al empresario, dejar de atracarle, dejarle trabajar para que pueda mantener a todos esos que con absurdo orgullo se llaman “trabajadores” cuando no son más que empleados, a menudo holgazanes de “derechos adquiridos”, “días personales” y bajas por un simple resfriado, que no serían nada ni tendrían ninguna posibilidad si un empresario no se jugara su dinero por mantenerles.
La base del sistema, y quien lo hace posible, no es el empleado, ni aquel cuento nostálgico de la fuerza del trabajo, sino el empresario que asume el riesgo y la aventura, y paga lo que tiene que pagar para poner en marcha su proyecto. No es pedir demasiado que no se le insulte, que no se le atraque cuando es él quien hace posible la prosperidad, el colegio de tus hijos, el cine del sábado por la tarde, y las palomitas o el hot-dog. La mano de obra es, al fin y al cabo, intercambiable. Lo que importa son las ideas y saber desarrollarlas, y no la que viene a limpiar cuando todo el mundo se va.
No hay mejor justicia social que la prosperidad empresarial y la creación de puestos de trabajo. No hay nada más justo que uno cobre por lo que hace, y que deje de cobrar cuando deje de producir. Robar no es nunca una solución: y el sistema sindical es un atraco que debe cesar para que crear riqueza vuelva a ser estimulante y no este Ciudad Juárez en que se ha convertido la política laboral española.