Lo escribe Mario Noya en la Revista de Historia de Libertad Digital:
Heberto Padilla nació en Puerta del Golpe, átenme ese nombre por el rabo afustado de las premoniciones, el 20 de enero de 1932. De siempre fueron lo suyo las letras y sus lenguas –hablaba el alemán, el inglés, el francés, el italiano, el griego, el ruso, el español suculento del Trópico–. Y la Revolución, que le pilló fuera (¡del juego!) pero sus queridos compañeros camaradas le querían dentro, así que lió el petate, abandonó la Yuma y sus academias Berlitz y sus emisiones radiales y se instaló en la Isla de los Prodigios, donde Fidel y Raúl y el Che ya fusilaban a modo y hacían ver a quienes ver querían que la Revolución era sangre y era odio, la selecta y fría máquina de matar que jaleara el pibejo.
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